Mi historia en el mundo de la belleza empezó mucho antes de dedicarme a ello de forma profesional. Con solo 14 años ya cortaba el pelo, hacía mechas y tintes a familiares, amigos y vecinos. No era un trabajo, era pura pasión. Siempre supe que la peluquería era parte de mí.
A los 18 años comencé mi camino profesional y desde entonces siempre trabajé por cuenta propia, con esfuerzo, dedicación y muchas ganas de crecer. Durante años disfruté de mi profesión ayudando a las personas a sentirse más seguras, más guapas y más felices.
Pero hace dos años la vida me puso una prueba difícil: una lesión de tendones en el brazo me obligó a dejar el trabajo que tanto amaba. Fue un momento duro, de esos que te hacen parar y replantearme todo.
Aun así, decidí no rendirme. Elegí reinventarse y seguir adelante dentro del mundo que siempre ha sido mi pasión. Así nació mi tienda de productos de peluquería, un proyecto que estoy construyendo poco a poco, con mucho esfuerzo, ilusión y amor por este sector.
Me considero una persona humilde, trabajadora y perseverante. Creo en el esfuerzo, en levantarse cuando la vida te pone obstáculos y en que los sueños pueden transformarse... pero nunca desaparecen.
Hoy sigo creciendo paso a paso, con la misma pasión que tenía a los 14 años y con la ilusión de que lo mejor de mi historia aún está por escribirse.